Con la llegada del frío todos buscamos formas que nos ayuden a mantener la casa a una buena temperatura y a ahorrar en la factura eléctrica. Por eso, en los últimos años se han vuelto a poner de moda tanto las estufas catalíticas como las de llama azul, que eran habituales en los hogares españoles hace ya algunas décadas, y que ahora han resurgido con fuerza.

Características de las estufas catalíticas

La estufa catalítica es una estufa que funciona con una bombona de gas butano o propano, sin necesidad de estar conectada a la red eléctrica. Este aparato se compone de una serie de paneles que se calientan por radiación cuando se enciende la estufa.

Las estufas catalíticas están compuestas de un armazón de metal, que cuenta con una botonera para encenderlas y poder moderar la temperatura, así como de un panel calorífico y una rejilla de protección. El aparato calienta mediante radiación, al transmitir al exterior el calor que coge el panel interior, pero se puede regular la intensidad del calor, seleccionando si se desea encender más o menos paneles.

En este tipo de estufas el calor mediante radiación se extiende a los objetos que están cerca y al aire de la estancia, por lo que se recomiendan para habitaciones de unos 25 metros cuadrados.

Una característica esencial de las estufas catalíticas es que están equipadas con ruedas, lo que nos permite llevarlas de una habitación a otra. Eso sí, se recomienda hacer siempre el traslado con el dispositivo apagado, para evitar accidentes.

Aunque no suelen venir incluidos, este tipo de estufas requieren de un regulador y una manguera para el flujo de gas, y hay que tener la precaución de cambiar la manguera de forma periódica para evitar que puedan aparecer pequeñas fugas. En la propia manguera puedes ver su fecha de caducidad, que te indicará el momento en que debes renovarla.

Características de las estufas de llama azul

Una estufa de llama azul obtiene su poder calorífico de la quema de gas butano o propano a alta temperatura, lo que le permite optimizar el combustible. Estéticamente se parece bastante a una estufa catalítica, aunque en el siguiente apartado veremos que hay interesantes diferencias entre ambos modelos.

El nombre de esta estufa deriva de su funcionamiento, porque cuando está encendida podemos ver en su base una llama azul que es la que se encarga de calentar los paneles y hacer que el calor se distribuya por toda la estancia. Su poder calorífico es mayor que en una estufa catalítica, ya que puede calentar estancias de unos 40 metros cuadrados.

A nivel estructural, nos encontramos con más o menos los mismos elementos. Una estructura de hierro equipada con ruedas para poder llevar la estufa de un lado para otro, una zona de botonera para encender la estufa y controlar su potencia, un panel de quemado y una rejilla de protección. Como en el caso de la catalítica, con este modelo también hacen falta tanto el regulador como la manguera para controlar la entrada de gas en la estufa.

Diferencia entre estufa catalítica o llama azul

Podríamos considerar las estufas de llama azul como una evolución de los modelos catalíticos, pero eso no significa que esta versión más avanzada sea mejor en todo, como vas a poder comprobar a continuación cuándo comparemos sus características una a una.

Potencia

La potencia mide el poder calorífico de estos elementos de climatización. En el caso de la estufa catalítica podemos encontrar modelos de diferentes potencias. 

Los de 900 a 1800 W son aptos para estancias pequeñas, mientras que para una habitación mediana necesitamos un modelo de entre 1800 y 3000 W de potencia. Si lo que necesitamos es caldear una estancia grande, entonces nos va a hacer falta un modelo de 3000 W de potencia para arriba.

En el caso de las estufas de llama azul la potencia suele ser más elevada, y la media está en torno a 4,2 W. De ahí que con una catalítica de potencia media podamos calentar una habitación de unos 25 metros cuadrados y, con una estufa de llama azul, podamos subir la temperatura de estancias de hasta 40 metros cuadrados. No obstante, al medir el rendimiento de las estufas siempre hay que tener en cuenta el aislamiento de la habitación. Si este no es bueno, el calor que genera la estufa (del tipo que sea) resultará insuficiente, porque los defectos de aislamiento están dejando pasar el frío dentro de la casa.

Consumo

El consumo de la estufa depende tanto de la potencia de la misma como del modelo que estemos utilizando, pero por regla general, las estufas de llama azul tienen un consumo de gas inferior a las catalíticas.

Una estufa catalítica tiene un consumo medio de entre 140 y 200 gramos por hora, mientras que la estufa de llama azul tiene un consumo máximo de 300 gramos por hora, así que a la larga ahorras más gas con el sistema de llama azul, porque genera más poder calorífico con menos consumo de combustible.

Forma de calentar

La estufa catalítica funciona mediante radiación, lo que provoca que genere calor tanto en los objetos o personas cercanas al aparato como en el aire de forma indirecta. Por el contrario la estufa de llama azul funciona mediante un quemador, lo que hace que coja calor más rápido y que caliente directamente el aire, de forma que puede calentar estancias más grandes.

Al apagar la estufa, el panel de la catalítica sigue aportando calor a la estancia a medida que se va enfriando de forma progresiva, pero con la estufa de llama azul dejamos de percibir el calor en cuanto la apagamos.

Seguridad

Ambos modelos son seguros si se utilizan correctamente. Los diseños actuales incorporan un triple sistema de seguridad que desconecta el aparato si detecta algún fallo en la llama o una concentración excesiva de CO2 en la atmósfera.

Si tienes mascotas o niños en casa, el modelo catalítico es un poco más seguro, porque al calentar por radiación carece de llama. No obstante, las estufas de llama azul no son excesivamente peligrosas, porque la llama está detrás de un panel protector y es complicado acceder a ella o que pueda saltar una chispa fuera.

Practicidad

Ambos modelos están equipados con ruedas y asas, lo que facilita su transporte de un lugar a otro. 

Coste de la estufa

A nivel de precios tampoco hay grandes diferencias, y en el mercado podemos encontrar estufas catalíticas y de llama azul por entre 100 y 150 euros, aunque las de llama azul suelen ser un poco más caras.

¿Qué tipo de estufa elegir?

La estufa catalítica tiene un poco menos de poder calorífico, a cambio, es más segura al carecer de llama, y el calor se mantiene en la estancia hasta un tiempo después de apagarla. En cambio, la estufa de llama azul calienta más metros con un menor consumo de gas, pero tiene llama y el calor se evapora en cuanto la apagamos.

Estufa catalítica o de llama azul, ambos modelos tienen muchas cosas positivas y algún pequeño inconveniente, así que debes tener en cuenta tus circunstancias personales. Si tienes niños o mascotas, la estufa catalítica te da más seguridad, en caso contrario, puedes elegir un modelo de llama azul, con el que ahorrarás gas.