Tanto la traducción como la interpretación son actividades en las que una persona traslada las palabras de un idioma a otro. Pero la labor de un traductor y de un intérprete, aunque similar, no es idéntica y existen diferencias entre ambos roles que determinan la naturaleza de su actividad y que hace que la idoneidad de unos y otros cambien en función de las necesidades de cada momento.

Para tener una idea clara de a qué se dedica un traductor y un intérprete, vamos a hacer un repaso en este post por las principales características de estas dos profesiones.

¿Qué es un traductor?

Los traductores son aquellos profesionales que se dedican a transcribir palabras de un idioma a otro, manteniendo el sentido y la coherencia gramatical del texto original. Un traductor trabaja principalmente con textos de diversa naturaleza, documentos y todo tipo de comunicaciones escritas.

Al igual que un intérprete, es un especialista capaz de hablar y escribir al nivel de un nativo los idiomas con los que trabaja. Una de las principales claves del trabajo del traductor es traducir el contenido del texto, pero teniendo en cuenta el sentido de la frase.

Por tanto, se trabaja a nivel de semántica, no solo en sentido literal, algo de especial relevancia cuando se trata de traducir documentos de especial relevancia, como sentencias judiciales, documentos oficiales o comunicaciones confidenciales.

¿Qué es un intérprete?

Un intérprete es aquella persona cuyo trabajo consiste en interpretar el contenido de una fuente de comunicación cuyo contenido original está en otro idioma. Es el mismo trabajo que desempeña un traductor, solo que un intérprete suele trabajar con comunicaciones orales, de ahí que no sea una mera traducción, sino una interpretación de lo que se está diciendo, teniendo en cuenta que en las comunicaciones orales darles el sentido adecuado a las palabras es indispensable para que los interlocutores entiendan lo que se les está diciendo.

Entonaciones, pausas, gesticulaciones… son muchos los complementos que acompañan a las comunicaciones orales de manera inherente y que se realizan casi de forma inconsciente.

Es importante que un intérprete mantenga todos esos elementos en sus comunicaciones orales a la hora de interpretar, dándole un sentido natural a lo que se está diciendo, sobre todo en cuanto a entonación, ritmo del habla y las pausas, de modo que la traducción sea inteligible para el destinatario.

El trabajo de los traductores suele involucrar a personalidades de la política, dado que la interpretación va irremediablemente ligada al mundo de la política exterior y a las relaciones internacionales. Y precisamente por lo delicado que es todo lo que envuelve a este segmento del ámbito político, los intérpretes deben mostrar una absoluta profesionalidad cada vez que desempeñan su trabajo.

De ahí que sea indispensable recurrir a centros de traducción e interpretación donde se den la mano los mejores y más experimentados intérpretes, y en ese sentido hay una firma que destaca por encima del resto: SENTAMANS Traductores, que ofrece los mejores servicios de traducción simultánea remota en toda la península desde su sede en Valencia, así como de alquiler de equipo técnico. Su experiencia y buen hacer les ha valido el reconocimiento de sus clientes durante años, y su currículum habla por sí solo: su servicio de traducción simultánea en Valencia ha trabajado en servicios de interpretación con personalidades del mundo de la política de la talla de Joe Biden, Christine Lagarde, Justin Trudeau o Boris Johnson, pero también cuentan con una amplia experiencia en ámbitos como el artístico y el deportivo, habiendo trabajado con Cate Blanchett, Rafa Nadal, Lionel Messi o Cristiano Ronaldo.

¿Cuál es la diferencia entre un intérprete y un traductor?

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre un intérprete y un traductor? A grandes rasgos, se puede decir que un traductor se dedica exclusivamente a traducir, y eso implica trabajar con fuentes escritas, mientras que un intérprete debe traducir lo que está escuchando e interpretarlo a su interlocutor para que comprenda el sentido de las palabras que escucha.

Pero, aunque correcta, esa respuesta es imprecisa. La diferencia va más allá, porque trabajar en soporte escrito u oral implica cambios en las prioridades y en el enfoque del trabajo.

Por ejemplo, para un traductor lo primordial es mantener una estructura de texto coherente y precisa; todo lo contrario para el intérprete, para quien primará la fluidez y la capacidad de trasladar un mensaje de forma natural por encima de todo lo demás.

Ahí tiene mucho que ver el tempo con el que se trabaja. Porque para un traductor, el tiempo no es un problema. Al no existir esa inmediatez, el traductor puede dedicar más tiempo a crear un texto coherente, gramaticalmente perfecto y bien estructurado.

En cambio, un intérprete no tiene ese margen de tiempo. De hecho, no tiene ninguno porque para él las palabras deben fluir. Su interlocutor debe recibir un mensaje claro, natural y fluido, por lo que, en este sentido, un traductor y un intérprete son como la noche y el día.

Otra divergencia es la situación de trabajo. Un traductor casi siempre trabaja en diferido. Lleva a cabo su labor con plazos predeterminados, pero nunca entrega un material de inmediato. En cambio, un intérprete trabaja siempre en directo. Eso tiene sus pros y sus contras.

Trabajar en diferido permite trabajar con más calma, aunque no es posible conocer, a no ser que se reciba un feedback claro, cuánto ha gustado la traducción. En cambio, trabajando en directo como hacen los intérpretes, se puede dilucidar la reacción de quien recibe la traducción oral por parte del intérprete, lo que le permite adaptarse en función de las sensaciones que perciba.

¿Traductor o intérprete? ¿A qué profesional contratar?

Depende de lo que se necesite. Si lo que se necesita es obtener una traducción clara de un documento escrito, a quien hay que recurrir es a un traductor, quien se centrará en crear un texto bien estructurado, sin imperfecciones semánticas ni gramaticales.

En cambio, si se necesita a alguien que traduzca lo que alguien está diciendo en directo, entonces es un intérprete lo que se necesita. Los intérpretes tienen la capacidad de crear un discurso fluido, claro y fiel a la fuente original de manera casi inmediata, ideal para cuando se debe asistir a una conferencia o evento y se necesita entender lo que el interlocutor está expresando en otro idioma.