Elegir entre aerotermia y caldera de gas ya no va solo de “qué calienta más”, sino de números: inversión inicial, consumo anual, precio de la energía, mantenimiento y, sobre todo, en cuántos años se empieza a ahorrar de verdad. En una vivienda habitual (calefacción y agua caliente sanitaria), la diferencia puede ser muy grande si el sistema está bien dimensionado y si la casa tiene un nivel razonable de aislamiento.

Cómo funciona la aerotermia y cómo funciona una caldera de gas

Aerotermia es una bomba de calor aire-agua. Extrae energía del aire exterior y la “mueve” hacia el interior para calentar agua que alimenta radiadores de baja temperatura, suelo radiante o fancoils, y también produce agua caliente sanitaria (ACS). Su rendimiento se mide por el COP (instantáneo) y el SCOP (estacional). Un SCOP 3 significa, a grandes rasgos, que por cada 1 kWh eléctrico consumido entrega 3 kWh térmicos.

Caldera de gas (normalmente de condensación) quema gas natural para calentar agua que alimenta radiadores y ACS. Su eficiencia útil suele estar cerca del 90-98% en condiciones favorables (retornos fríos que permiten condensar), pero en la práctica baja según temperatura de impulsión, uso real, arranques y ajuste. A diferencia de la aerotermia, su “combustible” es el gas, y depende de una instalación de gas y evacuación de humos.

Diferencias clave entre ambos sistemas de climatización

  • Rendimiento: la aerotermia puede multiplicar la energía útil (SCOP 2,5 a 4 según clima e instalación). La caldera transforma el gas en calor con eficiencia alta, pero no “multiplica”.
  • Temperaturas de trabajo: la aerotermia brilla con emisores de baja temperatura (suelo radiante, fancoils, radiadores sobredimensionados). La caldera se adapta mejor a radiadores convencionales a 70-80 °C, aunque hoy se recomienda trabajar más bajo.
  • Refrigeración: la aerotermia puede dar frío con fancoils o suelo refrescante si el equipo lo permite. La caldera no ofrece refrigeración.
  • Dependencia energética: aerotermia depende de electricidad (y puede combinarse con fotovoltaica). La caldera depende del gas y de su término fijo.
  • Emisiones y futuro regulatorio: la aerotermia facilita reducir emisiones en el hogar, especialmente si la red eléctrica se descarboniza y si hay autoconsumo.

Coste de instalación: inversión inicial comparada

La inversión inicial suele ser el principal freno de la aerotermia. Los rangos varían por marca, potencia, si incluye ACS, tipo de emisores, obra, hidráulica, acumulación y necesidad de adaptar radiadores.

  • Aerotermia en vivienda unifamiliar: con equipo aire-agua, acumulador de ACS, instalación hidráulica y puesta en marcha, es habitual moverse en un rango amplio (por ejemplo, 8.000 a 16.000 euros). Si además hay que cambiar emisores (suelo radiante o radiadores adecuados) la cifra puede subir.
  • Caldera de gas de condensación: suele ser más económica (por ejemplo, 2.000 a 5.000 euros instalada) si ya existe la infraestructura de gas y radiadores en buen estado. Si hay que llevar gas, instalar chimenea o adaptar sala, el coste aumenta.

En esta fase es donde conviene apoyarse en instaladores con experiencia para evitar sobredimensionar (o quedarse corto). Como nos aconsejan los expertos instaladores de aerotermia en Valencia de TSclima, una visita técnica y el cálculo de cargas reales suelen ahorrar dinero antes y después de instalar. ¿Te interesa hablar con ellos de tu hogar? Puedes hacerlo a través de su web oficial  https://tsclima.com/aerotermia-valencia/.

Consumo energético real en una vivienda (casos prácticos)

Para comparar “consumo real” hay que partir de una misma demanda térmica anual (lo que la casa necesita para calefacción + ACS). Esa demanda depende de m2, aislamiento, clima, hábitos y temperatura de confort.

Caso 1: piso de 90 m², clima templado, uso moderado

Supongamos una demanda anual conjunta de 6.000 kWh térmicos (calefacción + ACS). Son cifras plausibles para un piso con aislamiento medio y uso contenido.

  • Con aerotermia: con un SCOP estacional de 3, el consumo eléctrico sería 6.000 / 3 = 2.000 kWh eléctricos/año.
  • Con caldera de gas: con una eficiencia estacional del 92%, el consumo de gas sería 6.000 / 0,92 = 6.522 kWh de gas/año (más el término fijo).

La diferencia económica dependerá del precio del kWh eléctrico frente al kWh de gas y de la potencia contratada/término fijo, pero energéticamente la aerotermia suele salir claramente mejor.

Caso 2: unifamiliar de 150 m², clima más frío, uso intensivo

Supongamos una demanda de 14.000 kWh térmicos/año (más horas de calefacción y más superficie).

  • Con aerotermia: con SCOP 2,8 (por trabajar a temperaturas más altas o por clima más exigente), consumo eléctrico: 14.000 / 2,8 = 5.000 kWh eléctricos/año.
  • Con caldera de gas: eficiencia estacional 90%, consumo: 14.000 / 0,90 = 15.556 kWh de gas/año.

En viviendas grandes, la aerotermia puede ganar mucho por volumen de uso, pero también es donde más se nota un mal diseño: temperaturas de impulsión demasiado altas, radiadores insuficientes o ausencia de una buena curva climática pueden reducir el SCOP. Nos explican los especialistas de TSclima, instaladores de aerotermia en Valencia referencia en el sector, que ajustar el sistema a baja temperatura y afinar la regulación suele ser tan importante como la propia máquina.

Precio de la energía: electricidad vs gas y su evolución

El coste anual es una multiplicación sencilla, pero el precio del kWh es una variable móvil. Aun así, hay reglas prácticas para comparar:

  • Gas: suele tener un término fijo (pagues o no consumas) y un precio por kWh que puede ser estable por periodos, pero sensible a mercados internacionales y a política energética.
  • Electricidad: puede ser más cara por kWh, pero la aerotermia necesita menos kWh para entregar el mismo calor. Además, con autoconsumo fotovoltaico o tarifas valle, el coste efectivo puede bajar.

Una forma rápida de compararlo es calcular el coste por kWh térmico:

  • Aerotermia: coste térmico aproximado = precio kWh eléctrico / SCOP.
  • Gas: coste térmico aproximado = precio kWh gas / eficiencia.

Ejemplo orientativo: si el kWh eléctrico te cuesta 0,20 euros y el SCOP es 3, el kWh térmico sale a 0,066 euros. Si el kWh de gas cuesta 0,10 euros y la eficiencia es 0,92, el kWh térmico sale a 0,109 euros (sin contar fijo). Cambia con cada tarifa, pero la lógica se mantiene.

Costes de mantenimiento y vida útil de cada sistema

El mantenimiento también pesa en el coste total de propiedad (TCO). Aquí la comparación suele ser favorable a la aerotermia, aunque depende del modelo y del servicio técnico.

  • Aerotermia: revisiones preventivas (limpieza, comprobación de presiones, estado del circuito, filtros, conexiones). Suele tener menos “consumibles” y no hay combustión ni chimenea. La vida útil típica puede rondar 12-20 años según calidad, uso y mantenimiento.
  • Caldera de gas: requiere revisiones por combustión, seguridad, evacuación de gases y ajustes. Además, está expuesta a averías de quemador, intercambiador, válvulas y sondas. La vida útil típica suele estar en torno a 10-15 años, variando con agua, mantenimiento y uso.

Hay un punto importante: una caldera puede ser barata de instalar, pero si sumas revisiones, posibles reparaciones y el fijo del gas durante años, el coste acumulado puede acercarse más a la aerotermia de lo que parece al inicio.

Subvenciones y ayudas para aerotermia en España

Las ayudas cambian por comunidad autónoma, convocatorias y plazos, pero la aerotermia suele estar bien posicionada dentro de programas de rehabilitación energética. En la práctica, lo más habitual es encontrar:

  • Subvenciones ligadas a eficiencia energética: se exige justificar mejora (porcentaje de ahorro, certificado energético o medidas equivalentes).
  • Programas autonómicos y municipales: pueden cubrir parte del equipo y/o instalación, con requisitos de empresa instaladora habilitada, documentación técnica y justificantes.
  • Deducciones fiscales: en algunos escenarios se incentivan obras que reduzcan demanda o consumo no renovable, con límites y condiciones.

Para no contar con dinero “que quizá no llegue”, conviene hacer dos cuentas: una amortización sin ayudas y otra con ayudas como escenario optimista. Según comentan técnicos que trabajan a diario este tipo de proyectos, como los instaladores de aerotermia en Valencia de TSclima, el error típico es basar toda la decisión en una subvención sin confirmar requisitos y plazos.

Amortización real: cuándo se empieza a ahorrar de verdad

La amortización real depende de cuatro variables: inversión extra frente al gas, ahorro anual, hábitos (horas de calefacción) y evolución de precios energéticos. El cálculo simple es:

Años de amortización = (coste aerotermia − coste caldera) / (coste anual gas − coste anual aerotermia)

Ejemplo con números orientativos (sin ayudas)

  • Inversión caldera: 3.500 euros
  • Inversión aerotermia: 12.000 euros
  • Diferencia: 8.500 euros

Ahora el consumo anual (usando el Caso 2, demanda 14.000 kWh térmicos):

  • Aerotermia: 5.000 kWh eléctricos/año
  • Gas: 15.556 kWh gas/año + fijo

Si estimamos (solo a modo de ejemplo) 0,20 euros/kWh eléctrico y 0,10 euros/kWh gas, el coste variable sería:

  • Aerotermia: 5.000 × 0,20 = 1.000 euros/año
  • Gas: 15.556 × 0,10 = 1.556 euros/año + término fijo

Solo en variable ya hay 556 euros/año de diferencia, y si sumas el fijo del gas (y potencialmente más mantenimiento), el ahorro anual puede acercarse o superar los 650-800 euros/año según contratos y uso. Con 700 euros/año de ahorro, 8.500 / 700 = 12,1 años. Con ayudas de 2.000-3.000 euros o con autoconsumo, esa cifra puede bajar de forma notable.

La clave práctica: se empieza a “notar” el ahorro cuando el sistema trabaja muchas horas a baja temperatura y cuando el precio del gas (incluido fijo) empuja más arriba el coste anual. Por eso, en viviendas con poco uso de calefacción, la amortización se alarga aunque la aerotermia sea más eficiente.

Qué opción es mejor según el tipo de vivienda y uso

Cuándo suele encajar mejor la aerotermia

  • Vivienda unifamiliar con espacio para unidad exterior y para un depósito de ACS.
  • Reforma integral donde puedes instalar suelo radiante/refrescante o adaptar emisores a baja temperatura.
  • Uso intensivo de calefacción y ACS: más horas, más ahorro anual potencial.
  • Interés en refrigeración sin poner equipos independientes, si el diseño lo contempla.
  • Posibilidad de fotovoltaica o tarifas con discriminación horaria para reducir coste eléctrico.

En estos escenarios, dimensionar bien lo es todo. Nos aconsejan los expertos instaladores de aerotermia en Valencia de TSclima que si la máquina se selecciona pensando en trabajar a baja temperatura y con una buena regulación, se maximiza el SCOP y la amortización se vuelve más realista.

Cuándo puede seguir teniendo sentido una caldera de gas

  • Presupuesto inicial muy ajustado y necesidad de solución rápida.
  • Piso sin espacio para unidad exterior o con restricciones comunitarias.
  • Instalación existente de radiadores a alta temperatura difícil de adaptar, y uso de calefacción moderado.
  • Viviendas con demandas bajas (muy buen aislamiento, clima suave, pocas horas), donde el ahorro anual de aerotermia puede no compensar pronto la inversión.

La decisión final funciona mejor si se hace con una tabla simple: demanda estimada, temperatura de impulsión necesaria, inversión completa (incluyendo cambios de emisores), tarifa actual, término fijo, mantenimiento y escenario de ayudas. Con ese cuadro, la elección entre aerotermia y gas deja de ser una apuesta y se convierte en una compra informada.