En el universo de los adhesivos, la cola de contacto destaca por su versatilidad y eficacia, especialmente cuando se trata de unir superficies poco porosas.
En este artículo descubriremos las características que hacen de la cola de contacto un adhesivo excepcional, enfocándonos sobre todo en su utilidad para superficies poco porosas, donde otras colas suelen fallar.
Características principales de la cola de contactos
La cola de contacto es un tipo de adhesivo diseñado para unir eficazmente una amplia variedad de materiales gracias a su método de aplicación directa, que permite una adherencia por contacto inmediato.
Su funcionamiento es notablemente sencillo: consiste en aplicar una capa del adhesivo sobre las superficies de ambos elementos que se desean ensamblar, esperar unos minutos para que seque al aire y, finalmente, juntar y presionar firmemente las superficies. Este proceso da como resultado una conexión sólida y duradera en cuestión de minutos.
Estos adhesivos están disponibles en variantes de color amarillo y transparente, ofreciendo opciones versátiles para distintas aplicaciones. Destacan por su notable resistencia al calor y a la humedad, soportando temperaturas de hasta 110 grados Celsius. Además, su capacidad de carga es impresionante, con una resistencia de hasta 80 kilogramos por centímetro cuadrado, lo que los hace idóneos para tareas que requieran una adhesión fuerte y duradera en condiciones exigentes (fuente: https://soudalcenter.es/1057-cola-de-contacto).
Ideal para superficies poco porosas
Destaca por su rapidez y por formar uniones flexibles y perdurables, siendo particularmente efectivo en el ensamblaje de materiales con baja porosidad, tales como vidrio, plástico y metal.
La razón detrás de su eficacia en estos casos se debe a que, a diferencia de los adhesivos universales que no secan adecuadamente en superficies no porosas (dejando la capa adhesiva húmeda debido a la falta de absorción del material y la escasa circulación de aire), la cola de contacto está diseñada para secarse expuesta al aire. Esto permite que la humedad del adhesivo se evapore completamente antes de la unión, garantizando que la capa adhesiva esté totalmente seca y optimizando la adhesión.
Por esa razón la cola de contacto se convierte en una solución indispensable para trabajar con ciertos materiales que presentan dificultades para adherirse con otros tipos de pegamentos.

Tipos de colas de contacto
Existen varios tipos de colas de contacto, cada una formulada con diferentes bases para adaptarse a necesidades específicas. Entre ellas encontramos las colas de contacto con base de policloropreno o neopreno, las formuladas a base de nitrilo, y las que tienen como base el caucho estireno-butadieno (SBR), entre otras opciones. Este amplio rango de adhesivos permite elegir el más adecuado según el proyecto en cuestión.
¿Cómo sacarle el máximo provecho?
Para asegurar una unión fuerte, es imperativo aplicar un método de doble encolado cuando se trabaja con colas de contacto. Esto implica que tanto la superficie receptora como el elemento a adherir deben estar cubiertos con el adhesivo.
¿Cuánta cola hay que colocar? Estimamos aproximadamente 150 gramos por cada metro cuadrado de superficie a unir. Para una distribución homogénea del adhesivo, se recomienda el uso de herramientas como un cepillo de cerdas suaves o una espátula con dientes. ¿Y si las superficies son muy porosas? En ese caso puede ser necesario aplicar una segunda capa de adhesivo; la primera servirá para saturar los poros del material, y la segunda garantizará una adhesión efectiva.
Es esencial respetar los tiempos de secado recomendados, que varían de 10 a 20 minutos. Durante este proceso los disolventes de la cola se evaporarán y aunque la superficie pueda parecer seca y no pegajosa, esto indica que el adhesivo está listo para unir las piezas.
Si al darle con el dedo ves que se forman como hilillos, es que aún no está seco del todo. Así que nada, toca esperar un poco más hasta que ya no se sienta pegajoso.
En este punto se deben juntar las dos superficies tratadas, asegurándose de alinearlas correctamente desde el principio. La cola de contacto crea un vínculo instantáneo, lo que significa que ajustes posteriores no serán posibles. Si necesitas pegar cosas grandes, hay colas de contacto en aerosol que son una pasada porque te facilitan un montón el trabajo. Son súper fáciles y prácticas de usar.
